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Frustración

Hoy tengo una mezcla de ira y tristeza. Estoy cansada de preguntarme qué es lo que hago mal, de esperar cosas que nunca llegan y que lo que llegue sean las malas noticias. Yo sé que todos los seres humanos tenemos culpas, errores, que algunos llaman “Karma” y que tenemos que pagar, pero yo creo que ya he pagado el mío, aun no entiendo que fue eso tan malo que yo le hice a la vida para que se esté desquitando conmigo. Sí, tengo mucha rabia porque he tratado de ser una buena persona, de cuidar de mí y de los míos, he tratado de comportarme con los otros como yo quiero que se comporten conmigo y sin embargo veo que las leyes de la compensación no funcionan. Y no es que yo haga todo esperando siempre algo a cambio, solo que yo arrojo a la vida lo que yo quiero que la vida me devuelva, cosa que no se ha cumplido. Muchas veces me he preguntado si eso de volverse una “mierda” con los demás funciona para que a uno le vaya mejor pero siempre llego a la conclusión de que eso no es así, y aun cu...

¿Y El Romanticismo?

He conocido a muchos a quienes no les gusta en lo absoluto las “cursilerías” y demás empalagues que hacen sus primeras apariciones con frases como “No shabesh la faltica qui mi haches mi amushito” (porque infortunadamente, en este planeta hay gente que habla y escribe de esa manera y uno no puede hacer nada por desaparecerla (?)), de hecho me atrevería a decir que son muy pocas las personas que conozco, que hoy en día mantienen esa forma de hablar, tal vez en algún momento lo hicieron, un espacio en su pasado habrá para ese tipo de demostraciones de afecto que más que cariñosas pueden llegarse a convertir en patéticas y probablemente yo recorrí esos caminos alguna vez, cuando era una niña (más (?)). Sin embargo he visto (y debo admitir que con mucha tristeza), que en el afán de alejarse de dichos comportamientos -que ya he dicho resultan bastante molestos- el romanticismo está tendiendo a desaparecer de nuestras vidas. De hecho lo noté cuando, como cualquier mujer con hormonas activas ...

Erase una vez, en septiembre...

Yo tenía una vida tranquila -claro dentro de lo que cabe-, me sentía feliz, sentía que podía con todo, que nada me iba a quedar grande. Sentía que tenía esa magia con la cual se transforma todo, se evitan las pesadillas y se superan las heridas del pasado. A pesar de ser consciente de vivir en un sueño, me ilusioné con vivir ahí y así por siempre, fue entonces cuando tuve que despertar y la realidad no me recibió de la mejor manera. No era una fantasía porque yo no vivía de mentiras, pero si tuve muchas ilusiones que se fueron a pique, fue uno de esos momentos en que la vida te muestra que por más seguro y feliz que te sientas, ella puede arrasar con todo, puede destruir el sentimiento más firme que tengas como si este fuera un castillo de naipes y me dolió lo suficiente como para sentirme sola, vacía. Perdí esa puerta que podía abrir cuando quisiera para encontrar alguna sorpresa que tomaba cualquier forma, que me regalaba un poquito de paz y me hacía seguir adelante, sin detenerme, s...

Despedida

Más de una vez he sentido que algun verso de Benedetti puede expresar mejor lo que yo misma siento, por eso este poema tiene un lugar especial en este blog... Chau número tres Te dejo con tu vida tu trabajo tu gente con tus puestas de sol y tus amaneceres. Sembrando tu confianza te dejo junto al mundo derrotando imposibles segura sin seguro. Te dejo frente al mar descifrándote sola sin mi pregunta a ciegas sin mi respuesta rota. Te dejo sin mis dudas pobres y malheridas sin mis inmadureces sin mi veteranía. Pero tampoco creas a pie juntillas todo no creas nunca creas este falso abandono. Estaré donde menos lo esperes por ejemplo en un árbol añoso de oscuros cabeceos. Estaré en un lejano horizonte sin horas en la huella del tacto en tu sombra y mi sombra. Estaré repartido en cuatro o cinco pibes de esos que vos mirás y enseguida te siguen. Y ojalá pueda estar de tu sueño en la red esperando tus ojos y mirándote.

Me Cansé

Ya me conozco de memoria cada una de mis falencias, ya sé cuan imperfecta soy y me siento orgullosa. Ya no me interesa ser lo suficiente para alguien o algo, nunca lo voy a ser, nunca voy a tener nada más que entregar que mis miedos, mis silencios, mi nostalgia, mis recuerdos… mi inestabilidad y mi desesperante sentimentalismo. Así soy yo y ¿Qué?. Me cansé de que siempre se espere algo de mí ¿No lo ven? ¿No lo entienden? Soy esto que está aquí y nada más, no tengo nada que ofrecer, dejen de repetir la lista de lo que hace falta ¡Porque no me importa!. Me da igual ser una “niñita”, una “inmadura”, me da igual si me contradigo, si me falta carácter, si les parezco egocéntrica o arrogante o si les parezco el ser más débil de la tierra… me da igual si no creen en mi ¡No me importa!. Solo quiero estar tranquila, en paz conmigo misma, y si por ser como soy me voy a quedar sola, entonces tengo a la única persona en el mundo a la que le puedo importar: me tengo a mi misma, y con eso es suficie...

Entre Mario Y Julio

Anoche dormí entre versos de Mario Benedetti y Julio Flórez. Soñé que estaba en una plataforma en medio de un estanque, de aguas turbias y allí arrojaba cosas que creía importantes pero que a la larga no me han servido de mucho… Anoche me entregaba a mis recuerdos y a mis nostalgias, anoche andaba con mis melancolías abiertas y mis tristezas de frente. Esa melancolía que me viene como una ola, que me tumba, que no miro, que no prevengo… me viene y me tumba… De repente todo es más difícil, todo se complica, todo me duele más, y me llegan esos recuerdos de aquello que no cerré, que no dije, que no miré, de aquello a lo que no le presté atención… de repente siento que todo me pesa, que no tengo calma… de repente siento que no sueño, que no hay nada. Mario repitió “Las paredes se van/ queda la noche/ las nostalgias se van/ no queda nada” y Julio me dijo “Y en todo instante, es tal mi desconcierto,/ que, ante mi muerte próxima, imagino/ que muchas veces en la vida...he muerto”. Luego dormí,...

Esta va por mi… ¡Salud!

Y se nos fue un año más, uno que al menos yo no olvidaré tan fácilmente, que me trajo muchas alegrías y un buen tanto de tristezas, que me trajo triunfos y derrotas, que me movió de aquí para allá como hoja al viento, un año que me dejó como regalo muchas lecciones, una vida que hasta ahora empieza a pertenecerme de verdad, unas sensaciones jamás experimentadas, unos lugares que difícilmente serán olvidados, y conversaciones tan inesperadas como amenas. ¡Ay querido 2009! Te quise y te odié al tiempo y aun así todavía te lo agradezco todo pero me alegra también que te hayas ido… Me dejaste con tantas sensaciones y con un vacio que espero el 2010 llene. Así que por todo lo vivido en el año que se acabó, por cada palabra tanto las que alegraron como las que sentí que me destruyeron, por cada abrazo, por cada beso, por cada mirada, por cada paso que di, ¡voy a brindar! Total, cuando me despido no acostumbro a mirar atrás.