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Sacha

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Recuerdo perfectamente el día en que la conocí. Me habían llamado por teléfono a decirme que me tenían un regalo de cumpleaños atrasado, que tenía que ir a una ofic ina a recogerlo, no me diero n más pistas, solo me dijeron que fuera rápido e incluso sent í un tono de mal humor en la voz de quién me llamó. Me tomó 40 minutos llegar, mi padre me llevaba en su carro porque quien llamó precisó que él también debía ir. Cuando llegamos, saludamos al señor X, tuvimos una corta conversación donde me preguntó como estaba, que tal el estudio, mi salud, en fin, la cortesía habitual que se maneja con esas personas que nos tienen algo de cariño y a quienes nosotros tenemos respeto. Luego le dijo a mi padre algo, él sonrío y le dijo “pero doctor, mi esposa nos va a matar”, el señor X sonrío y respondió “Yo no sé cómo va a convencer a su mujer, la decisión está tomada”. En seguida me llamó y me dijo que lo acompañara a una oficina cercana. Nos subimos los tres en la camioneta. El Señor X me p...

Revolcón

Este blog es simple y no tiene mayores intenciones. Escribo porque sí, porque se me da la gana, porque aquí pretendo dejar plasmadas esas cosas que la gente no quiere o no quiso oir, eso que intenté decir y se negaron a aceptar, y hasta esas verdades que yo misma me niego a ver. Sin embargo he dejado de escribir y eso ha sido obvio, pero no ha sido por falta de interés o porque mi vida se haya vuelto tan patéticamente aburrida que no exista nada sobre lo cual pueda hablar, el inconveniente está en que este blog –que quiero demasiado porque es una parte de mí- es conocido por personas que me quieren, por personas que me detestan, por gente que me ha visto una vez en la vida e incluso por algunos que jamás he visto pero con los cuales he tenido excelentes conversaciones. Y sin ánimo de ofender a los lectores que han visto estos ojitos en vivo y en directo, disfruto más cuando sé que son desconocidos quienes me leen, la razón no está en que sufra de un estúpido e insaciable ego que ...

Todavía

Esta imposibilidad de escribir, este dolor en el pecho que asfixia, este fantasma de siempre, estas palabras con poco sentido, esta incertidumbre de no saber qué hacer… y es que estoy aquí sin saber si correr o esperar, si luchar o claudicar, sin conocer uno solo de sus pensamientos, sin entender si me confundo entre los míos. Estoy aquí con el corazón aun latiendo sin saber por cuanto tiempo, sintiendo que se me va la vida esperando algo que quizá nunca llegue, teniendo miedo de irme y preguntarme toda la vida si al luchar un poco más lo hubiese conseguido, pero teniendo también miedo de quedarme y preguntarme toda la vida si hubiese existido algo más allá de esto, de lo que conozco, de mi misma. Estoy aquí, sola, enfrentándome a una realidad que no me gusta, siendo siempre esa voz que no quieres oír, siendo tan sentimental como detestas que sea, aprendiendo con cada paso, esperando dejar de ser invisible algún día… ...Y a todas tus preguntas, a todos los "¿por qué?" que qui...

Al final...

Un momento del día: la madrugada Un estado climático: nublado con llovizna Un gesto: una sonrisa Un deseo: tranquilidad Un sentimiento: odio Una palabra: nostalgia Un poema: Estados de ánimo Un poeta: Mario Benedetti Un libro: La Insoportable Levedad del Ser Un Cuento: El Círculo Una canción: Hurt Un cantante: Johnny Cash Un motivo: el dolor Un invitado: la muerte Un recuerdo: 18 de julio Un sueño: sin respuesta

Frustración

Hoy tengo una mezcla de ira y tristeza. Estoy cansada de preguntarme qué es lo que hago mal, de esperar cosas que nunca llegan y que lo que llegue sean las malas noticias. Yo sé que todos los seres humanos tenemos culpas, errores, que algunos llaman “Karma” y que tenemos que pagar, pero yo creo que ya he pagado el mío, aun no entiendo que fue eso tan malo que yo le hice a la vida para que se esté desquitando conmigo. Sí, tengo mucha rabia porque he tratado de ser una buena persona, de cuidar de mí y de los míos, he tratado de comportarme con los otros como yo quiero que se comporten conmigo y sin embargo veo que las leyes de la compensación no funcionan. Y no es que yo haga todo esperando siempre algo a cambio, solo que yo arrojo a la vida lo que yo quiero que la vida me devuelva, cosa que no se ha cumplido. Muchas veces me he preguntado si eso de volverse una “mierda” con los demás funciona para que a uno le vaya mejor pero siempre llego a la conclusión de que eso no es así, y aun cu...

¿Y El Romanticismo?

He conocido a muchos a quienes no les gusta en lo absoluto las “cursilerías” y demás empalagues que hacen sus primeras apariciones con frases como “No shabesh la faltica qui mi haches mi amushito” (porque infortunadamente, en este planeta hay gente que habla y escribe de esa manera y uno no puede hacer nada por desaparecerla (?)), de hecho me atrevería a decir que son muy pocas las personas que conozco, que hoy en día mantienen esa forma de hablar, tal vez en algún momento lo hicieron, un espacio en su pasado habrá para ese tipo de demostraciones de afecto que más que cariñosas pueden llegarse a convertir en patéticas y probablemente yo recorrí esos caminos alguna vez, cuando era una niña (más (?)). Sin embargo he visto (y debo admitir que con mucha tristeza), que en el afán de alejarse de dichos comportamientos -que ya he dicho resultan bastante molestos- el romanticismo está tendiendo a desaparecer de nuestras vidas. De hecho lo noté cuando, como cualquier mujer con hormonas activas ...

Erase una vez, en septiembre...

Yo tenía una vida tranquila -claro dentro de lo que cabe-, me sentía feliz, sentía que podía con todo, que nada me iba a quedar grande. Sentía que tenía esa magia con la cual se transforma todo, se evitan las pesadillas y se superan las heridas del pasado. A pesar de ser consciente de vivir en un sueño, me ilusioné con vivir ahí y así por siempre, fue entonces cuando tuve que despertar y la realidad no me recibió de la mejor manera. No era una fantasía porque yo no vivía de mentiras, pero si tuve muchas ilusiones que se fueron a pique, fue uno de esos momentos en que la vida te muestra que por más seguro y feliz que te sientas, ella puede arrasar con todo, puede destruir el sentimiento más firme que tengas como si este fuera un castillo de naipes y me dolió lo suficiente como para sentirme sola, vacía. Perdí esa puerta que podía abrir cuando quisiera para encontrar alguna sorpresa que tomaba cualquier forma, que me regalaba un poquito de paz y me hacía seguir adelante, sin detenerme, s...