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Miedo a ser bonita

Estuve mucho tiempo ideando la manera de escribir este post. No sabía con exactitud cómo empezarlo, ni cómo organizar las ideas para que el lector lograra entender su sentido sin caer en el error de pensar en que este es solo el berrinche de una mujer amargada o la reivindicación de un feminismo fuera de sentido y de contexto, el cual he manifestado abiertamente que no poseo. De lo único que estuve segura desde el principio fue de su título “miedo a ser bonita”, que más allá de representar un problema con mi autoestima y en general, una deficiencia en mi salud mental, simboliza la encrucijada a la que nos vemos enfrentadas todos los días las mujeres que, como yo, sentimos gusto por vernos bien, bonitas, arregladas, con una camisa, un pantalón o una falda que se vea bien con nuestra figura; y el riesgo que ello genera para nosotras por las constantes faltas de respeto a las que nos vemos sometidas. Para nadie es un secreto el machismo imperante en nuestra sociedad, tampoco es un secret...

Entre la Fantasía y la Realidad

Te enseñaron a creer en un mundo y un ideal de vida completamente diferente al actual y real. Te dijeron que las niñas deben ser femeninas, usar falda, jugar con muñecas, te dijeron que te debes ver bien y bonita y que así serías feliz. Te contaron cuentos donde las princesas frágiles y delicadas aguardaban pacientes la llegada del príncipe con el cual jamás volverían a sentirse solas, tristes, preocupadas, sino que tu vida sería totalmente perfecta, alejada de los problemas, las discusiones, las malvadas brujas, los dragones. Y del amor… tanto que te dijeron del amor. Te contaron que era una sensación única con la cual te sentirías realizada, que probablemente sufrirías y derramarías algunas lágrimas pero que con la llegada de ese ser especial a quién le entregarías tu corazón, todo cambiaría. Los problemas se harían más llevaderos porque ahora se cargarían entre dos, las risas abundarían, la sensación de plenitud y de bienestar sería la constante en tu vida diaria, ya jamás te sentir...

Retrato

Quise encontrar la canción perfecta para recordar este momento, lo quiero guardar como el gran tesoro que es, pero no encontré ninguna que lo describiera y una cascada de palabras y pensamientos se abalanzan sobre mi. Quiero recordar tus lágrimas y las mías, tan sinceras como profundas. Quiero recordar el sonido hermoso de tu alegría, la dulce sensación de tenerte cerca, de recibir una caricia sublime bañada de ternura. Quiero recordar que recordamos los viejos tiempos, que vimos el carrito y las herramientas ahí regadas. Quiero recordar por siempre que te sientes orgullosa y no me importa que en los días difíciles digas lo contrario... ¡Porque hoy lo sé! Quiero saborear esta alegría, esta emoción de una madrugada siendo tu imagen la que me lleve a mis sueños, sintiendo lo que deseé toda la vida, agradeciéndote por tu regalo, por nuestro regalo... Quiero reír en paz por haber reído contigo y recordar que no sabía cómo ni qué escribir pero que lo hice dejando aquí mi alma, recordando qu...

Cosas que no me parecen

Hace unos días a un hombre de más de 40 años –al que llamaré el señor “Y”- con esposa e hijos, intentaron robarle el taxi que conducía, el cual no era de él y por el que debía entregar una cuota diaria de $50.000. El hombre puso resistencia, al final, los ladrones se llevaron su billetera, su celular (que no valía mayor cosa), tiraron las llaves del carro a un abismo para que ni el conductor, ni el dueño del taxi (que había logrado llegar al lugar) los siguieran, y no contentos con esto, hirieron al señor “Y” en un brazo lo cual le hizo terminar de pasar la madrugada en una clínica donde le cogieron varios puntos y le dieron medicamentos para prevenir una posible infección. Cuando los hechos sucedieron, a eso de las 2:00am se hizo el respectivo llamado a la policía, la cual llegó luego de más de una hora al lugar donde se presentó el incidente y dijo que iban a hacer las pesquisas correspondientes. Pasarán 20 años y no se sabrá quiénes fueron los agresores. Me pregunto qué hubiera pasa...

El Día Que Un Águila Se Enamoró Del Fénix

Iba volando sola y tranquila, acostumbrada a todo, a su lucha, a su trabajo, a las lágrimas que provocaba sin sentir dolor alguno, a los reproches de unos por llevarse el alma de quienes amaban y a la admiración de otros por su fuerza y su belleza. Estaba en la mitad de su vida, donde se sentía libre de su muerte y su renacencia, donde el vuelo se hacía ligero y el olor a sándalo apenas podía percibirse en el ambiente. El cielo estaba abierto y su padre la saludaba con tiernos rayos que iban indicando su camino y se sumaban al calor de sus alas rojas y naranjas. Decidió no volver al nido, sino dar un paseo por un bosque al que hacía algunas noches había ido por el alma de un pequeño niño que, contrario a quienes han perdido la inocencia, sonrió al verla y jugó con sus plumas que ardían pero ya no podían hacerle daño. Recordó la pequeña conversación que sostuvo con él: -¿A dónde vamos?- Preguntó el niño. -Al lugar que tu quieras- respondió ella. -Pero yo me quiero quedar aquí, en el bos...

Contando un Cuento

A mí siempre me ha gustado escuchar buenos cuentos y hasta intenté un día escribir y narrar uno. Fue algo arriesgado de mi parte, era muy niña y aun no entendía bien eso de modular la voz, mover las manos, ganar la atención del público… pero tenía una historia, una muy buena historia para una niña de 10 años que se las quiere dar de narradora oral. Era la primera vez que me arriesgaba sola a algo que me gustaba y me presenté para un festival donde se iban a hacer muestras de todo tipo (culturales, gastronómicas, etc.). Tenía miedo porque para ese festival nadie se presentaba solo pero yo era consciente de que no tenía amigos y me había acostumbrado a esa soledad, así que recordé un viejo sueño que me había atormentado en algún momento, lo reviví y me enfrenté a él: me imaginé una macabra escena con un asesino fantasma y una mujer degollada, un espejo desmoronándose, una casa tan blanca que producía náuseas, unas paredes que escupían el color y un piano encantadoramente diabólico. ...

Un viernes... después de dos años

Siempre quise ser una persona puntual. Lo he intentado desde pequeña tratando de alejarme de la horrible tradición familiar de llegar tarde a todo lado y como es de esperarse cuando salgo con la familia no puedo, sin embargo ese día no fue así, ese día iba sola, la cita era a las 4:00pm y yo no iba a llegar tarde. Habíamos hablado de un reencuentro esperando verlas de nuevo, ver qué tan cambiadas estaban, si habían crecido (aunque a nuestra edad uno ya empieza a crecer es para los lados (?)), ver si tenían la misma mirada, si una me seguía entendiendo profundamente en la música y la otra en todo lo que soy, sin juzgarme, sin llamarme loca o puta, solo sabiendo que así habíamos sido desde siempre… pero los malos hábitos son muy complicados de cambiar y una, que acostumbraba a cancelar a última hora , lo hizo, la otra no canceló pero yo sabía que llegaría tarde aún conociendo mi obsesión por la puntualidad. Veinte minutos duró mi espera. Diez porque llegué más temprano y otros diez que f...