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Vivir

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Pase lo que pase nunca pierdas tu inocencia... ¿Y qué si nos equivocamos una vez? ¿O dos? ¿O muchas? ¿Y qué si hemos tomado una mala decisión, si torcimos el camino por capricho o por desesperación? ¿Qué pasa si hemos querido ir hacia el norte cuando la lógica exigía que fuéramos hacia el sur? ¿Qué de malo tiene haber comprobado mediante el error que somos humanos? sin ninguno de aquellos ramales seríamos lo que somos hoy. Equivocarse es sentirse vivo, aprender es justificar la existencia. Si la vida es un inmenso camino lleno de elecciones es normal errar, caerse, maldecir, llorar, sentirse frustrado… ¡Gritar! Vivir implica todo eso y más. Es la infinita oportunidad de sentir, de experimentar, de disfrutar el roce de cada susurro del viento, plagado de un olor a vino, que recorre uno a uno todos los espacios de nuestra piel.  Vivir para ver colores, formas, capturar imágenes… ¡almacenar recuerdos! Vivir, vivir y vivir, saborear una mora, morderla suavemente...

Escribir

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Esto va a sonar raro y quizás a nadie más le importe, pero a mi me gusta verte escribir... I -Escribe Fénix, ¡escribe!- me decía ella mientras, a través de una fría pantalla, intentaba encontrar una forma de hacerme sonreír. -Es que me va a salir feo, Dino- le respondía a cada rato, tratando de explicarle que a pesar de la existencia de un motivo, me daba pena escribir siempre en mis bajos estados de ánimo porque paradójicamente es cuando siento que todo fluye. -No importa, tu eres toda inspirada- repetía ella y la idea empezó a retumbar en mi cabeza, así que abrí un documento nuevo y los dedos empezaron a digitar casi que por sí solos.  II -Está muy bueno, te luciste- dijo Huggin cuando lo leyó y yo me sentía algo avergonzada porque era algo corto, simple, sacado del dolor y de la ira y no comprendía como carajos a alguien le podía parecer “bueno” (sí, bueno, sin el “muy”).  III Hoy me desperté  sintiéndome diferente. Cuando comprendí que había dejado de soñ...

Puerta Cerrada

Sé que no escuchaste las canciones que te dediqué salvo una o dos. Sé también que odias mis malas palabras y mi mala postura, que siempre fui muy infantil, muy necia, muy común, muy hippie, que se yo. Sé que no soy una modelito, ni tengo los ojos claros, ni tengo un trabajo de oficina, ni me pinto las uñas ni los labios.  Sé que me falta cordura, que piensas que tengo unos kilos demás, que crees que soy débil, que detestas mis cursilerías, mi romanticismo, mi forma de ser tan trascendental. Sí, sé que nunca fui nada que quisiste que yo fuera. Pero también sé que soy lo que soy y nada más, que no puedo ni quiero ofrecer más allá porque no voy a fingir, no voy a hacer promesas que se queden en un “tal vez”, ni voy a sacar excusas para mi comportamiento errático. Sé que podría echarte en cara cada uno de tus errores, sé que podría tomar el papel de la víctima y reprocharte cada una de las veces que me sentí lastimada pero no soy tan cobarde para evadir mi responsabilidad en esta de...

Sorpresa

Sintió un vacío en el estómago, un frío súbito recorrió su espalda y sus manos empezaron a ir de un lado a otro sin que él pudiera controlar sus movimientos. Dio media vuelta y tomó aire, quizá había visto mal. Giró su cuerpo lentamente y la vio. Su perfil continuaba siendo el mismo. El cabello recogido por una diadema, caía libremente sobre su espalda, los ojos se mantenían vivos y fijos en un algún documento, los labios apretados y rojos resaltaban en un relieve perfecto y la nariz un tanto redonda le recordaba las bromas que solía hacerle. No sabía si ella conocía o no que estaba siendo observada a través del cristal, pero de cualquier manera debía enfrentarla. Tomó aire y entró en la sala de juntas. -Buenos días - Buenas tardes- respondió ella sin alzar la mirada. -Son las 8:00 am, aun son buenos días -Eso fue hace cuarenta minutos. -¿Perdón? -Señor, usted me ha hecho esperar 40 minutos para la revisión de un contrato que debe estar listo al medio día, así que no me haga pe...

Amor real

-¿Como se siente señorita? -¿Le importa? -En realidad no, pero si quiero tener sexo con usted debo encontrar alguna excusa para acercarme. Y ella lo amó por siempre por ser el hombre más sincero que jamás conoció.

Sueño de una noche de otoño

Tomó el autobús a la hora exacta donde podía ocupar asiento y ver como muchas personas, tantas que pensaría que son miles, subían y bajaban añorando llegar a su hogar luego de un exhausto día de trabajo. Se sentó al lado de un joven al que le parecía invisible y miraba constantemente a través del cristal para verificar su posición dentro de la ciudad. Tenía sed y en su boca aun pululaba el humo del último cigarrillo que había fumado antes de emprender su camino de regreso a casa. Oía sin prestar atención alguna, las voces de los muchos pasajeros que intentaban comunicarse unos con otros, fijó su mirada en la acera durante una parada del autobús y recordó el sueño de la noche anterior. En su rostro se dibujó una pícara sonrisa, el joven que iba a su lado por primera vez se percató de su existencia y, sin conocer la razón, se contagió de su alegría. Ella había sido transportada a otro mundo donde, sin saber por qué, se sintió como la protagonista de su propio cuento sin que este fues...

Seamos sinceros

Seamos sinceros, este espacio no es recomendable para algunas personas. No puedo hacer como si nada, ni vivir de los recuerdos, ni en el pasado, no puedo ni quiero quedarme en lo que no fue, ni tampoco llenarme mi cabeza de un eterno “¿por qué?”. Sí, resulta que no se me antoja amargarme ni llenarme la vida de tristeza, resulta que vuelvo a sentir y no me hace sentir culpable el que haya sido tan rápido, resulta que los sueños siguen en pie, que la vida me muestra nuevas opciones y que sigo siendo la misma. Resulta que nunca se me antojó cambiar, que no voy a dejar de ser tan “niño”, ni tan trascendental, ni tan soñadora, ni tan romántica. Resulta que me encanta ser como soy, que adoro mis cachetes redonditos y no me interesa hacer dieta. Resulta que este es mi espacio y aquí digo lo que se me da la gana y si alguien se llega a ofender, molestar, irritar, entristecer por lo que aquí digo, solo puedo pedirle una cosa: por favor, no vuelva. Sí resulta que le tengo que hacer frente a l...