*** Este no debió ser un domingo en el que yo estuviera sola, encerrada con mi perra, arreglando desperfectos de mi apartamento y tratando de entender por qué me siento tan agobiada. Este domingo debimos haber despertado juntos, yo debí haber preparado algún desayuno especial, seguramente con panqueques y él debió haber lavado la loza con el delantal de El Capitán. En cambio, tengo un domingo en el que llevo varias semanas sin haber encontrado mezcla para panqueques, desayuné con chocolate, huevos y pan y el chocolate lo dejé a la mitad y los trastes los voy a lavar en la noche, con todo lo demás. Tengo un domingo cualquiera, como si todos los eventos del último año no hubieran sucedido, no por falta de recordación, sino por la monotonía de los días que han hecho de un día especial el letargo de una vida, el cansancio, la soledad, el silencio de quien languidece en la ausencia. Este debió haber sido un domingo de celebración, en cambio tengo un domingo de pena. **...
Una grieta se abrió en la playa, frente al mar. Tenía los ojos llenos de lágrimas. Lágrimas de felicidad y de esperanza acompañaban al presente que ofrecía. Con las manos juntas reunió sus sueños, con las manos juntas quiso recoger y beber y las manos juntas regresaron vacías al pecho. Una grieta se abrió en la playa, en el mar. Preguntó qué hacer con las manos vacías el mar respondió con un crujido que aterraba y los labios resecos ardieron con el salitre. Viajaste buscando lo que la ciudad te negaba, pero no es calma lo que he de concederte, fuerza es lo que demandará tu futuro. Una grieta se abrió frente a la playa, en el mar. Comprendió que su ofrenda rechazada era el augurio de la providencia, el futuro no había sido negado, pero no sería compartido. Fuerza necesitaba para recoger sus pasos. Fuerza necesitaba para andar su propio camino. La fuerza era necesaria para sobrevivir a la grieta. Una grieta se hizo más profunda recordando a la playa, en la ciudad.
¿De cuándo a acá ser feminista se volvió un motivo de vergüenza? ¿Desde cuándo hacer un llamado al respeto por los derechos que nos corresponden como personas se volvió un boleto de entrada automática en el nacional socialismo? No son pocas las ocasiones en las que he tenido que escuchar a muchas mujeres y algunos hombres empezar sus intervenciones con palabras como “no es que sea feminista, pero me parece que…”, como si fuera un crimen ser feminista, como si hubiese que disculparse por serlo. Es triste y frustrante tener que explicar que el hecho de que tengamos acceso al trabajo y al voto no implica que la brecha de desigualdad basada en el género haya desaparecido. Es triste que nos nieguen en nuestra cara que aún hoy las mujeres reciben menores ingresos en cargos con las mismas obligaciones que los hombres, que nos digan que no llegamos a cargos directivos porque no estamos capacitadas, que no vamos a la universidad porque no queremos y que sean pocos los que se cuestionen...
Comentarios