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Colibrí

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Tu amor bendice y es irracional, es convicción mi redención. En lo oscuro de la noche siempre estás... La desesperación tenía que llegar en algún momento y tenía que estallarme todo el sentimiento que tengo aquí dentro. Tengo miles de ideas en mi cabeza y no sé como acomodarlas para que salgan de una manera coherente; empresa absurda la que me he propuesto cuando lo que hay dentro es un mar de sentimientos, de preguntas, de recuerdos, naufragando en un vacío que me produce un dolor indescriptible, que jamás había sentido. Recuerdo cuando me preguntaban cuál era mi peor miedo. Solía responder cosas como “los espacios cerrados” o “la oscuridad”, en realidad no entendía la potencia de lo que se puede llamar miedo. El miedo es esa respuesta que por instinto tenemos ante algo que sabemos que puede poner en riesgo nuestra vida o que puede causar un dolor tal, que nos sintamos sin fuerza para reponernos. Y yo no tuve miedo, quizá ese fue mi error. Te infundí ...

Monólogo

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Todo se torna ilógico en el momento justo en que intentas comprenderlo; las conversaciones contigo mismo se hacen habituales y de repente te sientes como en una película, interpretando un monólogo perfecto, el monólogo de tu vida. Ahora todo es una reflexión constante, resulta paradójico que suceda en el preciso momento en que te sientes vacío, en que no sabes dónde buscar esa parte de ti que ya no tienes o que no encuentras. ¿Acaso alguien podría enseñarnos a vivir, prepararnos para los momentos en que no entendemos la vida? No, claro que no. Aprendemos acciones que componen el vivir pero respiramos por instinto, comemos por necesidad, en principio de eso se trata. Mi realidad… qué complejo pensar en ella. ¿Acaso quién o qué determina lo que es real? ¿No podrían ser mis palabras más reales que mis manos, que mi boca? ¿No podrían los sentimientos superar las demostraciones? ¿No podría el viento ser mejor mensajero que un teléfono? Pensar en la realidad desgasta, ator...

Tres: Palabras, Domingos y Casualidades

Sucedió un domingo, uno de esos días que generan toda clase de sentimientos y opiniones encontradas. Ese día, el que algunos odian y otros aman, en el que por tradición, en este país, se va a misa y se cree firmemente que fue el elegido por Dios para descansar. Si, fue un domingo, el día de los niños para jugar y de los adultos para hacer asados, al menos así era en mi época. Y es que del domingo se dice de todo. Algunos consideran que es el peor día de la semana, el del tedio, el aburrimiento; para otros es el descanso perfecto, el día que está permitido incluso no bañarse sin que haya reproche alguno. Pero hay quienes piensan que el domingo tiene en su aire un vicio de depresión, no en vano es el día en que mas suicidios se producen. Fue así, un suicidio de las palabras. Su desesperación por no ser pronunciadas les agotó la paciencia y decidieron apartarse para siempre de mi boca, fue una muerte en cadena, un deceso colectivo. Pero ellas ignoraban que su esencia, asimilab...

Conclusiones de una Noche Cualquiera

Nos dieron la cuenta –Esta vez invita usted ¿No?- Dijo mi amigo en tono de broma –Listo, no hay problema- respondí sacando la billetera de mi bolsa. Él sonrió y me dijo -¿Usted está dispuesta a pagar la cuenta y no tiene novio? Yo hice una mueca que se asemejó a una sonrisa y guardé silencio. En parte si me parecía gracioso porque, aunque desconozco el porcentaje de mujeres que está presta a hacer una invitación o a pagar una cuenta por mitad, dentro del círculo en el cual me muevo he notado un importante avance en estos temas. Así, las mujeres que conozco ya no salen esperando que siempre sea él quien pague e incluso están dispuestas a ser ellas quien asuman los gastos. Y obvio, en casos extremos también he visto abusos económicos, aquellos sobre los cuales ellos se quejan tanto; incluso yo misma me he sentido cercana a ese lugar. Por lo tanto, me pareció extraño que él encontrara eso como una cualidad remarcable. Pero había un poco de incomodidad en mi expresión porque no...

La Guerra

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Quizá por influencia del morbo, de la curiosidad; quizá por acción de la voluntad, del orgullo o del placer; quizá por todos o por ninguno, decidí mirarlo y guardar esa imagen para siempre. Tirado sobre la cama, una que era nuestra sólo por nuestro momento y que desaparecería de nuestras vidas como desaparecen las rosas que se dejan en la tumba que jamás se volverá a visitar; las extremidades descansaban mientras el pecho bombeaba fogosamente, intentando recuperar el aire, aferrándose por vivir, como si de repente la muerte hubiera intentado arrebatarle la vida, un pedazo de vida que se había perdido, que quizá se había quedado atrapado entre mis piernas.  Las pupilas dilatadas de un par de ojos que no buscaban los míos, que habían dejado escapar el alma que vagaba por ahí; miraban sin mirar el techo y yo me preguntaba qué pensamiento se atravesaba por su mente o si tal vez en su mente no había nada, si ese último gemido era lo último que el cerebro había sido capaz...

Una ligera explicación

Para los que vienen aquí en busca de respuestas, solo puedo recordarles que así soy yo, simplemente un día decido desaparecer. No sé cuánto me dure, procuraré que sea el tiempo suficiente para hacerme cargo de mi vida y conflictos internos. Dentro de la responsabilidad que he empezado a asumir conmigo misma, entendí que mantenerme en estos medios es perjudicial y tuve que aprovechar un impulso para tomar decisiones que en otro momento no hubiera sido capaz. Este es un momento de reflexión y pocas palabras, los que me quieren y conocen sabrán entender. Fénix.

Alegría

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Esta entrada DEBE ser leída escuchando esta canción Tengo la costumbre de dormir entre canciones, generalmente instrumentales, para experimentar su efecto en mis sueños. Es una experiencia realmente placentera e interesante; hasta el momento nunca he tenido una pesadilla y si muchos sueños que se acercan a las alucinaciones más sorprendentes. Alguien me decía que la música era mi propia forma de drogarme, quizá tenga razón: me volví adicta a las sensaciones producidas por la magia de una melodía. Pero es una adicción que no quiero superar, es más, la recomiendo, así como aconsejo gritar, sentir, ¡vivir!; Y una canción que haga reír y llorar, que apriete el corazón y la piel se quede corta para retener el alma… y cuando se sienta que la emoción hará abandonar el mundo, entonces es tiempo de volver a la vida y continuar drogándose con música las veces que se quiera.  Si, estas son mis recomendaciones para el mundo, cuando ataquen esos terribles im...