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DE LA INJURIA Y LA CALUMNIA O LAS ESTRATEGIAS DE CONTROL Y ENCUBRIMIENTO DE LOS AGRESORES

Iniciaré este escrito con un relato de mi adolescencia. Han pasado varios años y tal vez cometa algunas imprecisiones producto del paso del tiempo, trataré de ser lo más fiel a mi recuerdo.
Cuando estaba en el colegio, hacia el grado noveno (curso que inicié con 14 años y culminé con 15), empezó a correr el rumor de que uno de los profesores de educación física tenía una relación con la una niña de un grado inmediatamente inferior al mío. A ese profesor lo llamaré Federico y a la estudiante Sara.
Sara era una niña muy bonita de unos ojos grandes y expresivos y unos rizos envidiables. Yo recuerdo que cuando la veía pensaba “parce, a esta vieja le queda bien hasta el uniforme”. Recuerdo que era buena en los deportes y que cuando inició el rumor yo la veía constantemente en el gimnasio y en el cuarto donde se guardaban los materiales para la clase de educación física. De hecho, ahora que lo pienso, no tengo recuerdo de Sara en un uniforme diferente al de educación física.
Federico era un ho…

Eco

Me pregunto qué es lo que la vida quiere de mí, qué es lo que Dios espera que aprenda… me pregunto hasta cuándo me van a dar las fuerzas, si ya siento la voluntad y el ánimo tan mermados.
Me pregunto cuál fue el error o cuál será la recompensa… me pregunto si no estaré haciendo las preguntas equivocadas.
Hoy no encuentro una canción para el momento. Escarbo en el pasado tratando de encontrar alguna respuesta, alguna alternativa. Extraño las noches contando calles, las tardes bebiendo, el tiempo en la universidad, las charlas desprevenidas.
Hoy sólo está la asfixia. De repente, mañana dejó de ser una respuesta y se convirtió en una alternativa, en la variable que depende de la resistencia.

…¿Y si ya me cansé de ser fuerte?

Despedida

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A Dios, al Universo, a la Vida...
Hoy les regreso el regalo más preciado que me han dado. Hoy se va una parte de mi alma, un pedazo de mi humanidad, hoy se congela una parte de mi corazón.

Es imposible describir lo que siento, este dolor no tiene nombre, esta despedida es el paso más difícil de mi carrera como madre perruna.

De mi Sacha aprendí tanto, recibí tanto amor, entregué tanto amor, que la lealtad que ella me profesó sólo puedo retribuirla dándole la tranquilidad de una partida sin sufrimiento, de un descanso sin martirio.

En mi mente quedan las veces que me escuchó, las trasnochadas que me acompañó, su "ranciedad", su "perronalidad", sus locuras, su obsesión por cazar moscas, su odio a que la bañara, su voluntad de sólo dejarse cortar las uñas por mí, sus pedos olorosas que se echaba en mi cara impunemente, mientras me daba la espalda y caminaba en dirección opuesta a mí.

Aquí queda todo de ella, queda el vacío de la vida sin ella...

Ella sabe que la amé,…

Irreversible

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Despacito y con buena letra. Eso, así, vas muy bien. No, no aprietes los dedos, deja que la mano se deslice, tienes que mover desde el codo. Así, muy bien, las letras gorditas como las de papá. Un día vas a escribir como él.
Recordaba esas palabras mientras pasaba la vista por su libreta, llena de garabatos y “escrita en arameo”, como solía bromear. Viajaba en el colectivo y de repente, una idea sobre su tesis le atravesó la cabeza, revoloteó en su maleta en busca de un bolígrafo, pero cuando lo encontró el temblor de sus manos y las ondulaciones del pavimento le impidieron escribir –Ya la recordaré y si no lo hago, no era tan buena- pensó y dejó caer los materiales en su bolso.
El colectivo –uno de los pocos que quedaban en la ciudad- entró al centro por la Carrera Quinta, que se abría paso en medio de casas coloniales y edificaciones restauradas que –decían algunos- habían sido testigos de independencias, fugas, tretas, muerte y vida. Suspiró sin voluntad y le pidió al conductor que s…

Divergencia

Son las personas a quienes más amamos las que tienen la capacidad de lastimarnos más profundamente. Es algo que a punta de golpes y dolores me ha enseñado la vida: el amor es un asunto de confianza porque implica despojarse de las propias prevenciones y mostrarse en aquello que nos hace más vulnerables, sin que este hecho se convierta en un acto de imprudencia; la exposición a la que nos acerca el amor no tiene por qué verse como un asunto de debilidad o de estupidez.

Y es que el amor se nos enseña como un la antesala a la dependencia, pues el amor que se concibe libre resulta peligroso para una sociedad en que el anhelo del cariño y la compañía son más rentables que la libertad del amor desde la autonomía. El amor que subyuga vende, produce, perpetúa el poder en las manos que no lo quieren soltar. En cambio,  el amor que emancipa transforma, constituye, revoluciona y libera. Ese amor no le sirve al poder, sino que se sirve a sí mismo, porque exige la máxima necesaria para crear relac…

Esa tal desigualdad sí existe

¿De cuándo a acá ser feminista se volvió un motivo de vergüenza? ¿Desde cuándo hacer un llamado al respeto por los derechos que nos corresponden como personas se volvió un boleto de entrada automática en el nacional socialismo? No son pocas las ocasiones en las que he tenido que escuchar a muchas mujeres y algunos hombres empezar sus intervenciones con palabras como “no es que sea feminista, pero me parece que…”, como si fuera un crimen ser feminista, como si hubiese que disculparse por serlo.
Es triste y frustrante tener que explicar que el hecho de que tengamos acceso al trabajo y al voto no implica que la brecha de desigualdad basada en el género haya desaparecido. Es triste que nos nieguen en nuestra cara que aún hoy las mujeres reciben menores ingresos en cargos con las mismas obligaciones que los hombres, que nos digan que no llegamos a cargos directivos porque no estamos capacitadas, que no vamos a la universidad porque no queremos y que sean pocos los que se cuestionen y teng…

XXIX

En el lugar que pisaron sus pies las flores decidieron nacer, lirios blancos vi crecer y una rosa azul florecer.
Sus pétalos atraparon al cielo y aquella rosa provocaba sed. La rosa olía a sangre, olía a sal, las espinas de su cuerpo no podían sangrar.
Ante la tentación de probarla, cedí, mi boca supo a tierra mojada. Sentí el peso de muchas vidas en la espalda, oí la voz de una niña que se alejaba.
Al lugar que pisaron sus pies las libélulas quisieron volver y las flores decidieron crecer en la tierra donde sus ojos vi llover.